Por aquel entonces Leonard y Suzanne todavía andaban juntos, aunque ella ya tenía ese rostro como de despedida que se puede ver en la portada de Death of a ladies´man. Reconozco esa tristeza de justo antes de marcharse, cuando ya no hay vuelta atrás y todo duele, los recuerdos, las canciones, los días de Tennessee, todo lo que se quedó abandonado en la cabaña de Franklin o en los cajones, todavía más lejanos, de un legendario hotel de Nashville. He visto pocas fotos de la Suzanne Elrod de aquella época, pero me atrevería a asegurar que era la mujer más bella del mundo y que su pelo olía exactamente igual que el de aquella Paloma madrileña de mis dieciséis años, el aroma de una suavidad salvaje que se te enreda en el alma y sobrevive a todos los abandonos. Cuando el amor se ha ido, cuando ya se han apagado todas las luces de la fiesta ese perfume permanece ahí, como si alguien hubiese olvidado apagar el tocadiscos y siguiera sonando en las habitaciones vacías Your eyes are soft with sorrow / Hey, that´s no way to say goodbye."Fragmento Perteneciente a PAPELES DISPERSOS, de Carlos Castán (Tropo)

Cuando acaba algo fuerte, se sabe desde mucho antes de ser capaz de tomar la decision.
ResponderEliminarHay un aferrarse para ver si se puede salvar lo que fue y ya nunca será.
Tengo todo Cohen (prosa, poesia y musica) no sabía que hubiera estado con una Susanne (se especula con que la famosa canción se refiere a la mujer de un amigo. Se sabe que no era para nadie que viviera con él).
Pero es algo normal, me gusta la obra artistica de quien me comunica algo, no me interesa demasiado sus miserias de la vida cotidiana (vease Mailer, Salinger...)